Estaba un domingo cualquiera esperando que mi esposo fuera por mi luego de mi acostumbrada sesión de peluquería, a mi lado compartiendo un muro como asiento, se encontraba una abuela descansando de las compras domingueras en espera de sus acompañantes, quienes al venir por ella la tomaron de la mano para ayudarla a cruzar la calle. Esta escena me recordó cuan cíclica es la vida; primero evolucionamos en criaturas mas fuertes con capacidades que nos permiten alcanzar independencia económica e individual de nuestros padres.
Generalmente en los 20 queremos vivir lo mas lejos posible de nuestro nido materno eso garantiza que no estaremos sujetos a la perorata diaria de ¿ A donde vas?, No te tardes; si podemos hasta nos mudamos de ciudad; a los treinta solo visitamos de vez en cuando a los padres pues estamos imbuidos en consolidar nuestra familia y profesión; a los cuarenta emprendemos nuestra propia cruzada con los hijos adolescentes para quienes ya no somos tan indispensables y comenzamos a pensar en que ocupar nuestro tiempo libre tomando una membresia, experimentando nuevas aficiones y los mas osados hasta aventurarnos a una nueva maternidad.
Lo cierto es que nuestra vida tiene un ciclo y que como tal al llegar a su cúspide empezamos el descenso, algunas veces acompañados y otras en solitario.
La esperanza de vida ha aumentado en el mundo, no obstante ha generado su propias atrofias sociales, ¿què hacemos con el tiempo de vida que nos toca vivir cuando ya somos adultos mayores? la sociedad actual esta caracterizada por un alto indice de competitividad, donde la producción y el consumo constituyen dos vértices que colocan al individuo en una postura de valía para la sociedad productora, ¿ como puede competir un adulto mayor? ¿ que consume un adulto mayor que no sea los medicamentos que aduras penas puede comprar?.
La sociedad ya no esta matizada por una familia extensa de casas grandes y señoriales de tertulias y comilonas dominicales, donde cohabitaban e interactuaban varias generaciones, siendo el abuelo la figura de cohesión del núcleo familiar, estos se sentían queridos, útiles y valorados eran quienes transmitía tradiciones familiares de una generación a otra, los abuelos se percibían como parte de la familia hasta el final de sus días.
Victor Frank, señala que el vacío existencial es la neurosis masiva de nuestros días, la existencia y el propio ser pierden significado a medida que pasan los años.
Ahora bien; en virtud que el envejecimiento de la población se ha acelerado en los países desarrollados por el aumento de la esperanza de vida, y por el crecimiento demográfico, y aun cuando Venezuela se considera un país de jóvenes pues para el año 2003, según la Oficina Central de Estadísticas e Informática el numero de ancianos no llegaba al 10% de la población no es ajena a esta realidad debido a múltiples factores, en razón de ello, es necesario que el estado genere políticas sustentables y permanentes tendentes a garantizar que esa etapa de la vida pueda asumirse de forma digna, productiva y dentro de un marco de asistencia y seguridad social integral, es deprimente ver como a las puertas de los bancos se agolpan los abuelos algunos en situación de evidente deterioro físico para cobrar una pensión indigna.
Es necesario una educación en el hogar, consolidada en el colegio que nos prepare para la vida, para una realidad que implica, triunfos, fracasos, alegrías y tristezas, con abundancias y escasez que nos eduque a como asumir cada etapa de nuestra existencia desde la perspectiva de la auto-valoración positiva, una educación que rescate el amor, el respeto y el compromiso de los jóvenes con los adultos mayores.
El adulto mayor en ocasiones es deshumanizado por la familia, lo convierten en una cosa en desuso que se guarda en un deposito conocido como"Casa del Abuelo" "Geriátrico" o cualquier otro nombre, olvidado abandonado por aquellos a quienes dedico su vida.
Tuve la fortuna de crecer junto a mis abuelos, puedo decir que mi vida se divide en antes y después de su partida terrenal, todos los recuerdos felices de mi infancia y mi adolescencia guardan relación con ellos; demos una mano al adulto mayor, amemos a los abuelos!